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  • paloma cela

Teóricas de política


Teóricas de política

A la directora y el autor les gusta bajar al pueblo a desayunar. Hoy complementan el café bebido de otros días con una barrita para tomate y un montadito de salchichón: el estreno en el Ateneo fue un éxito y un día es un día. Además la gente les felicitó con sinceridad a la salida: deciden compartir un cruasán como broche.

- ¿Qué te debo?

- No te debe nada. Apúntamelo, Mohamed.

Cristóbal, el taxista, ha aparecido por detrás, igual que apareció a la salida del estreno para darles la enhorabuena.

- Es que tenemos la parada del taxi ahí enfrente y les he visto a ustedes a través del cristal. El que no ha tomado café todavía soy yo. Moha, cortadito para mí y otros dos con leche, que veo que lo toman, para estos señores.

Había un poco de prisa, pero en este país, las invitaciones, ni se rechazan ni se aceptan, sólo se obedecen.

- Pues sí que estuvo simpática la obrita de ustedes. “Cachito de cielo”, ¿no? Eso de dar caña a todos los partidos políticos por igual, sin casarse con ninguno, eso me gustó. Vamos a ver ¿por qué son tan sinvergüenzas los políticos? Lo que yo digo: porque los eligen de entre los ciudadanos. Y los ciudadanos somos sinvergüenzas apenas podamos aprovechar la oportunidad de serlo. Si les cuento yo a ustedes las trampas y chanchullos que hay en mi patronal… Y en mi comunidad de vecinos… Y en mi peña futbolística. ¡Y hablo de sinvergüenzas de todos los colores! ¡De izquierdas a derechas, oiga. De izquierdas a derechas! –Con la taza a medio camino de la boca, a Cristóbal no parece bastarle el énfasis de su última frase. –De izquierdas a derechas y de arriba abajo.

- ¿De arriba a abajo?- se interesa amablemente el autor, aunque llevándose una patadita de la directora, por tocahuevos y por sibilino

- De arriba a abajo, sí señor. De arriba a abajo. A ver si se cree que el pobre no hace de las suyas cuando puede. ¿Cuántas veces le dan a usted factura los pequeños empresarios? ¿Qué me dicen de los chanchullos de los sindicatos? ¿Qué me dicen ustedes de mi cuñado, el constructor?

La directora y el autor sospechan que "no tenemos el gusto de conocer a su cuñado" no es la respuesta correcta, por lo que prefieren arquear las cejas en señal de atención solidaria

- Años echando pestes del maestro de obras cuando era albañil. Subió el ladrillo, se hizo contratista, se compró dos casas y un Mercedes y se volvió más negrero con su gente de lo que habían sido nunca con él. Y, eso sí, siguió diciendo que era de izquierdas. Porque en este país se es de izquierdas o de derechas como se es del Sevilla o del Betis, por tradición, por afición futbolera, por bronca. Por tocar los huevos. No porque se sepa nada de política. ¿Quién se lee el programa de un Partido antes de votarlo? ¿Quién sabe de verdá, pero de verdá, de política, y no de los escándalos que nos echa la prensa? Porque esa es otra, la Prensa… ¿a esos les importa la verdad o les importan las ventas de periódicos, vamos a ver? Líbrenos Dios de los que nos explican el mundo, ¡líbrenos! O Dieznoslibre, como dicen ustedes, jaja.

El autor mira discretamente la hora y discretamente hace una seña al camarero marroquí, que queda a espaldas de Cristóbal. Pero la maniobra no ha pasado inadvertida al taxista, que, sin volverse, envía una negativa con el índice a Mohamed.

- Señor Cristóbal más rápido, señor. -Moha ríe su propia broma. –Siento, señor.

- En fin, no les entretengo más que veo que van con prisa. ¿Les acerco a algún lado? Gratis, ¿eh?, que a mí tampoco me cobraron ustedes entrada.


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