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  • paloma cela

De premieres y sonetos


El pasado 13 de septiembre vio la luz el video de Habemus Patam, grabación de la obra homónima de dieznoslibre que aplaudieron medio millar de espectadores durante su estreno en Madrid en Julio.

Una vez más fue escenario del evento Casa Pernías, el idílico hotel rural de Campo de San Juan, allí donde el valle, presidido por la ancestral geología de las cuevas de Zaén, se abre a la inmensidad cereal y al aroma de la lavanda, en un oasis de paz espiado por el búho real, oteado por el halcón peregrino, recorrido por el jabalí y frecuentado por el alcaraván, la cigüeñuela, la chova piquirroja y el turista refinado.

Precedida de honda expectación y taquicardia, la premiere del video Habemus Patam puso de relieve ante los espectadores lo magistral del montaje, escenario, regiduría e interpretación de la obra, pese a la versión modificada, reducida o incluso amputada que algunos actores ofrecieron de diversos parlamentos.

El acto se completó con un concurso de sonetos entre los miembros de la compañía dieznoslibre, cuyo leit motiv era la glosa de sus experiencias teatrales. Como ya es tradición “decaliberal”, se siguieron los principios de lege sunt saltanda (las normas están para saltárselas) y de imparcialidad del jurado, elegido entre personas que no tengan más vínculos con los participantes que los estrictamente familiares o conyugales.

Auspiciada por dichas pautas, se confirmó la victoria en los juegos florales para Nacho Ruiz de Assín, que traía ya en su maleta los laureles con que él mismo se condecoró para dar lectura a su composición lírica, la cual rebasaba sutilmente (300 por cien) el espacio asignado para las obras concursantes. En el envés de las cuartillas de sus versos, Nacho Ruiz de Assín dio lectura también a sus palabras de agradecimiento por el galardón, que traía preparadas para evitar torpes improvisaciones.

El galardonado recibió un "Cort", como ya es costumbre, con el que posa junto a su autora, Candela, quien generosamente cede cada año este codiciado premio.

Colgamos a continuación la obra ganadora, que rezuma la fresca “desnachatez” de su autor.

A ti, como siempre, me someto

siguiendo una vez más tus directrices,

aunque piense que es de locos, tiene narices,

improvisar en cuatro días un soneto.

Y a cumplir con tu encargo me dispongo,

a pesar, gavilán, que no paloma,

que no sé interpretar un punto y coma

ni jamás entendí que es un diptongo.

Nos pides describir las sensaciones

que vivimos allí, en el escenario,

dónde te agitan tales emociones

y el estrés es tan extraordinario

que llegas a temer que te desplomes

dando un gemido atroz, patibulario.

Debido a mi grado de ansiedad

y al abuso de la ginebra con tónica,

poco valor puede tener mi crónica

del estreno, que casi no recuerdo, la verdad

Esa aureola de gran actor sin miedo

de temple, sobriedad y autocontrol,

es más bien la consecuencia del alcohol;

yo no puedo interpretar si no estoy pedo.

Pese a todo, ese estado de congoja

se esfuma, cuando al son de las canciones,

César echa a volar su togar roja

Y al rumor del aplauso en los sillones

poco a poco voy notando como afloja

en la nuez, la presión de los cojones.

Y desde ese momento, en adelante,

flotando en mi embriaguez, al son del piano,

dejé que levitaran pies y manos,

en un éxtasis profundo y delirante.

Y al final, en el diálogo con Marta,

me quedé mudo y en blanco, más de pronto

reaccioné pensando "no seas tonto,

que se coma el marrón esta lagarta".

Balbuciendo una frase incomprensible

no podía imaginar, ni por asomo,

que adoptando un gesto irónico, temible

"insisto, y ahora qué?" soltara con aplomo.

Derrotar a Cleopatra es imposible,

y el revolcón que me dió, de tomo y lomo.

Resto de los sonetos aqui


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